Escribir con ChatGPT no significa que el contenido sea de ChatGPT

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Autoría e investigación en la era de la inteligencia artificial

El uso de herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT ha generado una confusión creciente: la idea de que, si un texto fue mejorado con IA, entonces deja de pertenecer a quien lo escribió. Esta percepción es equivocada y parte de una comprensión limitada de lo que realmente define la autoría.

Escribir con ChatGPT no equivale a que ChatGPT sea el autor cuando el trabajo intelectual —la investigación, el enfoque, las conclusiones y el propio texto— proviene de una persona, aunque la IA haya ayudado a pulir la redacción.

La autoría no se define por la herramienta utilizada, sino por el pensamiento que hay detrás del texto. Un contenido pertenece a quien desarrolla el proceso intelectual completo: identificar un tema, formular una pregunta, investigar, analizar la información y asumir la responsabilidad de lo publicado. La corrección de estilo o la mejora del lenguaje no alteran esa autoría.

En este sentido, ChatGPT funciona como una herramienta editorial avanzada. Su papel es comparable al de un corrector de estilo, un editor o un manual de redacción. Ayuda a ordenar ideas y a mejorar la claridad, pero no investiga por cuenta propia ni toma decisiones metodológicas. No verifica fuentes, no realiza entrevistas y no responde por la veracidad del contenido.

La investigación sigue siendo del autor. Cuando una persona realiza el trabajo de campo, consulta documentos, selecciona fuentes confiables y construye un argumento, el contenido le pertenece. La inteligencia artificial no sustituye el pensamiento crítico ni genera conocimiento nuevo; únicamente facilita la forma en que ese conocimiento se presenta al lector.

Aquí surge un reto concreto para los docentes. En muchos centros educativos se utilizan detectores de IA que, en ocasiones, marcan como “escrito por inteligencia artificial” textos que sí son de autoría propia. En estos casos, la evaluación no debería basarse únicamente en el resultado de una herramienta automatizada. Existen elementos más fiables para valorar la autoría, como por ejemplo:

  • la existencia de borradores previos y notas de trabajo,

  • el uso coherente y verificable de fuentes,

  • la consistencia del texto con trabajos anteriores del estudiante,

  • y la capacidad del autor para explicar y defender su propio contenido.

La autoría se demuestra en el proceso y en la comprensión, no en un porcentaje generado por un software que no distingue entre edición asistida y creación intelectual.

Ser transparente sobre el uso de herramientas de IA es razonable, especialmente en contextos académicos o profesionales. Sin embargo, transparencia no significa despojar al autor de su trabajo intelectual. Un texto solo puede considerarse “escrito por IA” cuando el tema, el argumento y el contenido se generan sin investigación humana y el papel del autor se limita a copiar y pegar.

En cambio, cuando la IA se utiliza como apoyo en la redacción, la autoría permanece intacta. La diferencia entre contenido generado por IA y contenido escrito con apoyo de IA no es técnica, sino intelectual.

En síntesis, la autoría reside en pensar, investigar, interpretar y decidir. La inteligencia artificial puede ayudar a escribir mejor, pero no reemplaza la responsabilidad ni la creatividad humanas. ChatGPT es una herramienta; el pensamiento sigue siendo del autor.

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